COMORBILIDADES

Las enfermedades como la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y la Encefalomielitis Miálgica / Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) raramente se presentan de forma aislada. Con frecuencia conviven con otras patologías y síndromes de sensibilidad central que comparten mecanismos neuroinflamatorios y de procesamiento del dolor.

SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS (SPI)

El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) es un trastorno neurológico del movimiento que provoca una necesidad casi irresistible de mover las piernas, generalmente acompañado de sensaciones incómodas.

El SPI se caracteriza por sensaciones molestas en las piernas (a veces también en brazos) que suelen describirse como:

  • Hormigueo
  • Picazón interna
  • Tirones
  • Quemazón
  • Inquietud difícil de describir

Estas sensaciones empeoran cuando la persona está en reposo, sobre todo por la noche o al sentarse, y mejoran temporalmente al mover las piernas, caminar o estirarse. Como resultado, puede afectar significativamente al sueño.

Diagnóstico

No existe una prueba única que confirme el SPI. El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica de la persona y en cuatro criterios fundamentales:

  1. Necesidad urgente de mover las piernas, generalmente acompañada de sensaciones desagradables.
  2. Síntomas que aparecen o se intensifican en reposo (sentado o acostado).
  3. Alivio claro al mover las piernas, aunque sea temporal.
  4. Mayor intensidad al atardecer o durante la noche.

Para descartar otras causas, el médico puede solicitar: análisis de sangre (niveles de hierro/ferritina), revisión de medicamentos y evaluación del sueño. No es un trastorno psicológico ni simple «nerviosismo»; tiene una base neurológica relacionada con el metabolismo del hierro y la dopamina.

Tratamiento

  • Medidas y estilo de vida: Horario regular de sueño, evitar cafeína, nicotina y alcohol, ejercicio moderado, técnicas de relajación, baños calientes o frío local.
  • Corrección de causas subyacentes: Suplementación de hierro bajo indicación médica y ajuste de fármacos que agravante el cuadro.
  • Medicación (en casos intensos): Agonistas dopaminérgicos, anticonvulsivos (gabapentina, pregabalina), benzodiacepinas o dosis bajas de opioides bajo estricta supervisión médica.

FIBROMIALGIA

La Fibromialgia es un trastorno crónico que provoca dolor generalizado en músculos y articulaciones, acompañado de cansancio extremo, problemas de sueño, dificultad para concentrarse y sensibilidad aumentada al dolor.

El sistema nervioso funciona como un «amplificador» demasiado sensible, haciendo que estímulos de poca intensidad se perciban como dolor intenso. No es una enfermedad inflamatoria ni deformante, pero afecta gravemente la calidad de vida.

Diagnóstico

Se basa en la historia clínica y en descartar otras condiciones médicas bajo tres pilares:

  1. Dolor generalizado: Presente en ambos lados del cuerpo (parte superior e inferior) durante al menos 3 meses.
  2. Síntomas asociados: Fatiga intensa, sueño no reparador, niebla mental e hipersensibilidad al tacto.
  3. Descarte de otras causas: Analíticas completas (tiroides, infecciones, autoinmunidad) y exploración física.

Tratamiento

  • Medidas no farmacológicas: Ejercicio suave y progresivo (caminar, natación, estiramientos), higiene del sueño, técnicas de relajación/mindfulness y educación sobre la patología.
  • Medicación: Antidepresivos (duloxetina, amitriptilina), anticonvulsivos (pregabalina, gabapentina) y analgésicos simples en crisis leves.
  • Terapias de apoyo: Fisioterapia adaptada, terapia cognitivo-conductual e hidroterapia.

ELECTROHIPERSENSIBILIDAD (EHS)

La Electrohipersensibilidad (EHS) es un trastorno patológico neurológico no psicológico caracterizado por inflamación, estrés oxidativo, afectación de la barrera hematoencefálica y anomalías en los neurotransmisores. Se manifiesta como una reducción del umbral de tolerancia del sistema nervioso central frente a la exposición a campos electromagnéticos artificiales en intensidades muy inferiores a las oficiales.

Síntomas

Cefaleas, tinnitus, hiperacusia, mareos, alteraciones del equilibrio, pérdida de memoria inmediata, niebla mental, insomnio, taquicardias, problemas digestivos, fatiga extrema, lesiones cutáneas (ardor/enrojecimiento) y alteraciones del estado de ánimo.

Factores Desencadenantes

Predisposición genética (polimorfismos de desintoxicación) combinada con traumas del sistema nervioso:

  1. Trauma físico al SNC.
  2. Trauma químico (exposición a tóxicos).
  3. Trauma biológico (mohos, virus como EBV o herpesvirus, bacterias).
  4. Trauma electromagnético (exposición aguda o crónica a CEM).
  5. Estrés elevado y sostenido.

Tratamiento y Estilo de Vida

  • Medida principal: Evitación y reducción drástica de la exposición a radiaciones no ionizantes (Alta frecuencia: WiFi, Bluetooth, antenas; Baja frecuencia: cableados, transformadores, aparatos eléctricos).
  • Medidas complementarias: Higiene ambiental libre de químicos, dieta antioxidante, corrección de déficits nutricionales, apoyo mitocondrial, control de histamina y contacto directo con la naturaleza (grounding/earthing).

SÍNDROME DE BOCA ARDIENTE (SBA)

El Síndrome de Boca Ardiente (SBA) es un trastorno de dolor orofacial crónico caracterizado por una sensación persistente de ardor, quemazón, escozor o dolor en la boca, generalmente en la lengua, labios o paladar, sin que exista una lesión visible que explique los síntomas.

Puede acompañarse de alteraciones del gusto, sensación de boca seca y cambios en la sensibilidad oral. Es más frecuente en mujeres, especialmente después de la menopausia.

Su origen es multifactorial y todavía no está completamente aclarado. Se han estudiado factores hormonales, alteraciones de la mucosa oral, sequedad bucal, déficits nutricionales, infecciones, determinados medicamentos y factores psicológicos.

Sin embargo, una parte importante de la investigación actual apunta a una alteración de los mecanismos de procesamiento del dolor, tanto a nivel de las pequeñas fibras nerviosas periféricas como del sistema nervioso central. Una revisión sistemática reciente encontró evidencias de alteraciones de las fibras nerviosas pequeñas y de marcadores relacionados con la nocicepción.

Covid Persistente: Qué es, síntomas, relación con EM/SFC y tratamientos

El Covid Persistente, también denominado Long COVID o afección pos-COVID-19, es una enfermedad crónica asociada a la infección por SARS-CoV-2 que puede afectar a numerosos órganos y sistemas y provocar síntomas que se mantienen durante meses o incluso años.

No es necesario haber sufrido una COVID-19 grave para desarrollarlo. Puede aparecer después de una infección leve e incluso tras una infección inicialmente asintomática.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que aproximadamente 6 de cada 100 personas que contraen COVID-19 desarrollan Covid Persistente, aunque las cifras varían considerablemente según la población estudiada, el periodo de la pandemia y la definición utilizada.

¿Qué es el Covid persistente?

La OMS define la afección pos-COVID-19 como una condición que aparece en personas con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente a partir de los tres meses desde el inicio de la COVID-19, con síntomas que duran al menos dos meses y que no pueden explicarse mejor por otro diagnóstico.

Los síntomas pueden:

  • Persistir desde la infección inicial.
  • Aparecer después de un periodo de aparente recuperación.
  • Fluctuar a lo largo del tiempo.
  • Presentar recaídas.
  • Empeorar después de esfuerzos físicos o cognitivos.

Además, pueden afectar considerablemente a la capacidad para estudiar, trabajar, realizar actividades cotidianas o mantener el nivel de actividad previo a la enfermedad.

Las definiciones utilizadas por diferentes organismos y estudios no son completamente idénticas. Por ejemplo, el CDC utiliza actualmente una definición más amplia de enfermedad crónica presente durante al menos tres meses después de una infección por SARS-CoV-2.

Síntomas del Covid persistente

La OMS señala además que algunos síntomas aparecen agrupados, como mareo, palpitaciones, inestabilidad al permanecer de pie e intolerancia al ejercicio, relacionados en algunos pacientes con formas de disautonomía como el síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS).

Malestar Post-Esfuerzo (PEM)

Uno de los síntomas más relevantes en un subgrupo de personas con Covid Persistente es el malestar post-esfuerzo (PEM, por sus siglas en inglés).

El PEM consiste en un empeoramiento de los síntomas después de una actividad física, cognitiva, emocional o incluso sensorial que anteriormente podía realizarse sin problemas.

No se trata simplemente de sentirse cansado después de realizar ejercicio.

El empeoramiento puede incluir:

Además, el deterioro puede ser retardado, apareciendo varias horas después de la actividad o incluso al día siguiente, y la recuperación puede necesitar días o más tiempo.

La presencia de PEM resulta especialmente importante porque constituye también uno de los síntomas cardinales de la EM/SFC.

Estudios que han comparado pacientes con Covid Persistente y EM/SFC han encontrado importantes similitudes en los desencadenantes y características del PEM.

¿Qué han encontrado los ensayos con medicamentos?

Se han estudiado numerosos medicamentos y suplementos para tratar el Covid Persistente, pero hasta ahora la evidencia sigue siendo limitada.

Nirmatrelvir/Ritonavir

El antiviral nirmatrelvir/ritonavir se ha investigado bajo la hipótesis de que la persistencia de SARS-CoV-2 pudiera contribuir a la enfermedad en determinados pacientes.

En el ensayo aleatorizado STOP-PASC, un tratamiento de 15 días con nirmatrelvir/ritonavir no produjo una mejoría significativa de los principales síntomas frente al grupo control.

Estos resultados no respaldan actualmente su utilización como tratamiento general del Covid Persistente.

Colchicina, Famotidina + Loratadina y Rivaroxabán

En 2026 se publicaron los resultados farmacológicos del ensayo STIMULATE-ICP, uno de los mayores ensayos realizados hasta ese momento sobre tratamientos farmacológicos para el Covid Persistente.

Participaron 778 pacientes.

Se estudiaron:

  • Colchicina.
  • Famotidina + loratadina.
  • Rivaroxabán.
  • Atención clínica especializada.

La colchicina y la combinación famotidina-loratadina mostraron una pequeña mejoría adicional de la fatiga durante el periodo de tratamiento.

Sin embargo, la magnitud del efecto fue modesta y el beneficio no se mantuvo claramente después de suspender el tratamiento.

Rivaroxabán no consiguió una reducción estadísticamente significativa de la fatiga.

Por tanto, estos resultados no respaldan el empleo generalizado de ninguno de estos medicamentos para todos los pacientes con Covid Persistente.

Naltrexona a Dosis Bajas (LDN)

La naltrexona a dosis bajas (LDN) ha generado interés por sus posibles efectos sobre dolor, fatiga y síntomas neuroinmunológicos.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en BMJ Open en julio de 2026 encontró cuatro pequeños estudios observacionales antes-después que incluían un total de 155 pacientes.

Los análisis mostraron señales favorables sobre:

  • Fatiga.
  • Niebla mental.
  • Calidad del sueño.
  • Dolor.
  • Funcionamiento cotidiano.

Sin embargo, la revisión no encontró ningún ensayo clínico aleatorizado publicado.

Por tanto, la certeza de la evidencia continúa siendo baja y no puede establecerse todavía que la LDN sea un tratamiento eficaz del Covid Persistente.

Se han estudiado numerosos medicamentos y suplementos para tratar el Covid Persistente, pero hasta ahora la evidencia sigue siendo limitada.

Nirmatrelvir/Ritonavir

El antiviral nirmatrelvir/ritonavir se ha investigado bajo la hipótesis de que la persistencia de SARS-CoV-2 pudiera contribuir a la enfermedad en determinados pacientes.

En el ensayo aleatorizado STOP-PASC, un tratamiento de 15 días con nirmatrelvir/ritonavir no produjo una mejoría significativa de los principales síntomas frente al grupo control.

Estos resultados no respaldan actualmente su utilización como tratamiento general del Covid Persistente.

Colchicina, Famotidina + Loratadina y Rivaroxabán

En 2026 se publicaron los resultados farmacológicos del ensayo STIMULATE-ICP, uno de los mayores ensayos realizados hasta ese momento sobre tratamientos farmacológicos para el Covid Persistente.

Participaron 778 pacientes.

Se estudiaron:

  • Colchicina.
  • Famotidina + loratadina.
  • Rivaroxabán.
  • Atención clínica especializada.

La colchicina y la combinación famotidina-loratadina mostraron una pequeña mejoría adicional de la fatiga durante el periodo de tratamiento.

Sin embargo, la magnitud del efecto fue modesta y el beneficio no se mantuvo claramente después de suspender el tratamiento.

Rivaroxabán no consiguió una reducción estadísticamente significativa de la fatiga.

Por tanto, estos resultados no respaldan el empleo generalizado de ninguno de estos medicamentos para todos los pacientes con Covid Persistente.

Naltrexona a Dosis Bajas (LDN)

La naltrexona a dosis bajas (LDN) ha generado interés por sus posibles efectos sobre dolor, fatiga y síntomas neuroinmunológicos.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en BMJ Open en julio de 2026 encontró cuatro pequeños estudios observacionales antes-después que incluían un total de 155 pacientes.

Los análisis mostraron señales favorables sobre:

  • Fatiga.
  • Niebla mental.
  • Calidad del sueño.
  • Dolor.
  • Funcionamiento cotidiano.

Sin embargo, la revisión no encontró ningún ensayo clínico aleatorizado publicado.

Por tanto, la certeza de la evidencia continúa siendo baja y no puede establecerse todavía que la LDN sea un tratamiento eficaz del Covid Persistente.

Relación entre Covid persistente y EM/SFC

El Covid Persistente y la Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) no son sinónimos. Sin embargo, existe un importante solapamiento clínico y un subgrupo de pacientes con Covid Persistente desarrolla un cuadro que cumple criterios diagnósticos de EM/SFC.

La asociación es coherente con el hecho de que la EM/SFC puede comenzar después de diferentes infecciones.

Entre los síntomas compartidos se encuentran:

La propia Organización Mundial de la Salud señala actualmente que determinados grupos de síntomas presentes en el Covid Persistente guardan relación con POTS y EM/SFC.

Evolución y pronóstico

La evolución del Covid Persistente es muy variable.

Algunas personas experimentan una mejoría progresiva durante los meses posteriores a la infección, mientras que otras mantienen síntomas durante años.

Los síntomas también pueden:

  • Fluctuar.
  • Presentar periodos de mejoría.
  • Reaparecer.
  • Empeorar después de infecciones, esfuerzos u otros desencadenantes.

El CDC señala que muchas personas presentan mejoría con el tiempo, pero reconoce que en otras los síntomas pueden prolongarse durante meses o años.

Los estudios longitudinales confirman que algunas secuelas disminuyen con el tiempo, mientras que otras pueden permanecer a largo plazo.

El pronóstico tampoco parece ser idéntico entre todos los fenotipos.

En el estudio prospectivo de la Charité, los pacientes con Covid Persistente que cumplían criterios de EM/SFC mostraron una persistencia considerablemente mayor de los síntomas hasta los 20 meses que aquellos que no cumplían dichos criterios.

Por tanto, actualmente no es posible establecer un plazo de recuperación aplicable a todos los pacientes.

¿Cuántas personas con Covid persistente cumplen criterios de EM/SFC?

No existe un porcentaje aplicable a todos los pacientes.

Las estimaciones dependen enormemente de la población seleccionada, la duración de los síntomas y los criterios diagnósticos empleados.

Un estudio de Jason y Dorri evaluó a 465 personas con Covid Persistente y encontró que aproximadamente el 58 % cumplía la definición de EM/SFC empleada por los investigadores.

Sin embargo, se trataba de una muestra seleccionada de personas con Covid Persistente prolongado, predominantemente mujeres, blancas y residentes en Norteamérica. Por tanto, el 58 % no puede extrapolarse al conjunto de personas que desarrollan Covid Persistente.

Otro estudio prospectivo realizado por investigadores de la Charité de Berlín estudió a 106 pacientes con síndrome post-COVID que presentaban fatiga moderada o grave e intolerancia al esfuerzo.

Los investigadores distinguieron entre quienes cumplían los Criterios de Consenso Canadienses de EM/SFC y quienes no.

Los pacientes que desarrollaron Covid Persistente con EM/SFC mantuvieron una mayor gravedad de los síntomas hasta los 20 meses de seguimiento, mientras que el grupo que no cumplía criterios de EM/SFC mostró, en conjunto, una evolución más favorable.

Estos resultados sugieren que identificar específicamente el fenotipo de EM/SFC dentro del Covid Persistente puede ser relevante tanto para el seguimiento como para el manejo del paciente.

El PEM Es una de las Claves

No todas las personas con Covid Persistente presentan PEM ni cumplen criterios de EM/SFC.

Una persona puede presentar, por ejemplo, alteraciones respiratorias, pérdida de olfato u otras secuelas posteriores a la COVID-19 sin tener EM/SFC.

En cambio, cuando predominan:

  • PEM.
  • Intolerancia marcada al esfuerzo.
  • Fatiga incapacitante.
  • Alteraciones cognitivas.
  • Sueño no reparador.
  • Intolerancia ortostática.

el fenotipo puede aproximarse considerablemente al observado en la EM/SFC.

Actualmente no existe una analítica, biomarcador o prueba de imagen que permita confirmar o descartar por sí sola el Covid Persistente.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se basa en:

  • Los antecedentes del paciente.
  • La existencia previa probable o confirmada de infección por SARS-CoV-2.
  • Los síntomas.
  • La exploración física.
  • Las pruebas necesarias para investigar síntomas concretos y descartar otros diagnósticos cuando resulte apropiado.

El CDC señala expresamente que no es necesario haber tenido una prueba positiva de SARS-CoV-2 para poder establecer el diagnóstico.

Esto es importante porque muchas personas contrajeron COVID-19 cuando las pruebas no estaban disponibles o no se realizaron.

Asimismo, las analíticas habituales, radiografías, electrocardiogramas u otras exploraciones pueden ser normales en personas que presentan Covid Persistente.

Por tanto, la ausencia de anomalías en las pruebas convencionales no demuestra que los síntomas no existan ni permite descartar la enfermedad.

Las exploraciones deberían orientarse por los síntomas de cada paciente y pueden ser necesarias para identificar alteraciones respiratorias, cardiovasculares, neurológicas, endocrinas, autonómicas u otras enfermedades tratables.

Cualquier persona infectada por SARS-CoV-2 puede desarrollar Covid Persistente, incluidos niños y personas que tuvieron una infección inicial leve.

La OMS señala que se ha observado un riesgo mayor, entre otros grupos, en:

  • Mujeres.
  • Personas de mayor edad.
  • Personas con obesidad o sobrepeso.
  • Fumadores.
  • Personas con determinadas enfermedades previas.
  • Personas que padecieron una COVID-19 grave.
  • Personas que necesitaron hospitalización o cuidados intensivos.

Las infecciones repetidas por SARS-CoV-2 también suponen nuevas oportunidades de desarrollar secuelas posteriores a la infección.

Estos factores modifican el riesgo poblacional, pero ninguno permite predecir individualmente quién desarrollará o no Covid Persistente.

Actualmente no existe un tratamiento farmacológico aprobado que cure el Covid Persistente ni un medicamento que haya demostrado ser eficaz para todos los pacientes.

Esto no significa que no pueda tratarse ningún aspecto de la enfermedad.

El tratamiento se orienta a identificar los problemas predominantes de cada paciente y tratar, cuando sea posible:

  • Disautonomía.
  • Alteraciones respiratorias.
  • Trastornos del sueño.
  • Dolor.
  • Cefaleas.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Alteraciones cardiovasculares.
  • Problemas nutricionales.
  • Otros trastornos asociados o desencadenados por la infección.

También puede ser necesario adaptar la actividad y el entorno laboral o académico según la discapacidad ocasionada por la enfermedad.

La gran heterogeneidad del Covid Persistente probablemente sea una de las razones por las que resulta difícil encontrar un tratamiento único.

En las personas que presentan PEM puede ser especialmente importante adaptar la actividad.

Una estrategia utilizada es el pacing o gestión de la energía.

Su objetivo no consiste necesariamente en aumentar progresivamente el ejercicio, sino en intentar encontrar un nivel sostenible de actividad física y cognitiva que reduzca el riesgo de provocar repetidamente PEM.

Puede incluir:

  • Alternar actividad y descanso.
  • Fraccionar tareas.
  • Identificar qué actividades desencadenan síntomas.
  • Incorporar descansos.
  • Evitar ciclos repetidos de sobreesfuerzo y recaída.
  • Ajustar la actividad a la capacidad individual.

La OMS incluye las estrategias de conservación de energía entre las medidas de autocuidado que pueden ayudar a controlar los síntomas y las recaídas.

La presencia o ausencia de PEM resulta especialmente importante a la hora de diseñar programas de rehabilitación.

No todas las personas con Covid Persistente presentan PEM y, por tanto, la actividad física y la rehabilitación no deberían prescribirse de forma idéntica a todos los pacientes.

La principal forma de prevenir el Covid Persistente es reducir el riesgo de infección por SARS-CoV-2.

La evidencia indica además que la vacunación disminuye el riesgo de desarrollar Covid Persistente, aunque no lo elimina completamente.

La OMS señala que cada nueva infección por SARS-CoV-2 vuelve a implicar un riesgo de desarrollar la enfermedad.

Entre las medidas preventivas recomendadas se encuentran:

  • Vacunación según las recomendaciones sanitarias aplicables.
  • Ventilación y mejora de la calidad del aire interior.
  • Reducción de la exposición a SARS-CoV-2 en situaciones de alto riesgo.
  • Uso adecuado de mascarillas cuando resulte indicado.

Evitar nuevas infecciones también puede ser relevante para las personas que ya tienen Covid Persistente.

Algunos estudios han encontrado mejoras con determinadas intervenciones de rehabilitación sobre síntomas, función física o calidad de vida.

Sin embargo, el Covid Persistente engloba poblaciones muy diferentes y estos resultados no deberían extrapolarse automáticamente a todos los pacientes.

Esta distinción resulta especialmente importante en presencia de PEM o EM/SFC.

Una persona que ha sufrido desacondicionamiento después de una hospitalización prolongada puede tener necesidades diferentes a las de una persona que desarrolla un síndrome postinfeccioso con PEM.

Cuando existe PEM, superar repetidamente la tolerancia individual a la actividad puede desencadenar exacerbaciones de los síntomas.

Por ello, la rehabilitación debe adaptarse a las características y respuesta individual de cada paciente.

Todavía no conocemos completamente la fisiopatología del Covid Persistente.

Existen diferentes líneas de investigación, y es posible que varios mecanismos intervengan simultáneamente o sean predominantes en diferentes subgrupos de pacientes.

Entre las principales hipótesis investigadas se encuentran:

  • Persistencia de SARS-CoV-2 o de componentes virales.
  • Alteraciones de la regulación inmunitaria.
  • Reactivación de virus latentes.
  • Autoanticuerpos y mecanismos autoinmunes.
  • Disfunción endotelial.
  • Alteraciones de la microcirculación.
  • Alteraciones de la coagulación.
  • Disautonomía.
  • Alteraciones metabólicas.
  • Alteraciones en la utilización del oxígeno.
  • Disfunción mitocondrial.
  • Neuroinflamación.
  • Alteraciones del microbioma y de la barrera intestinal.

La evidencia que respalda cada uno de estos mecanismos es diferente y ninguno explica actualmente todos los casos de Covid Persistente.

Es probable que bajo un mismo diagnóstico clínico existan varios fenotipos o mecanismos biológicos.

La identificación de subgrupos —incluidos los pacientes con Covid Persistente y EM/SFC, disautonomía, afectación respiratoria u otros fenotipos— podría ser fundamental para desarrollar tratamientos más específicos.

Referencia científica

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    Consultar OMS
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    Consultar OMS en español
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    Consultar CDC
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    Consultar CDC en español
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    Consultar The BMJ

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Consultar Nature Medicine

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  • Small Fiber Neuropathy in Burning Mouth Syndrome: A Systematic Review. 2024.

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